Vender y alquilar
Vender la cosecha de una finca antes de recogerla
Vender la cosecha en pie, o cerrar precio en enero para una uva que se recoge en septiembre, es de toda la vida. Lo que ha cambiado es que ahora eso es un contrato alimentario, tiene que estar por escrito antes de empezar y no puede pagarse por debajo de lo que te cuesta producir.
Cuándo hace falta contrato
La ley de la cadena alimentaria obliga a formalizar por escrito los contratos alimentarios, firmados por las partes, antes del inicio de las prestaciones. No vale firmar en el remolque. Y es obligatorio cuando la operación supera el umbral que la propia ley fija por remisión al límite de pagos en efectivo de la Ley 7/2012, que hoy está en mil euros.
Se exceptúa el caso en que se pague al contado contra la entrega: entonces basta con identificarse como operadores y documentarlo con factura. También quedan fuera las entregas que un socio hace a su cooperativa cuando los estatutos le obligan a ello, aunque en ese caso la cooperativa debe tener fijado y comunicado el procedimiento para determinar el valor de lo entregado y el calendario de liquidación antes de la entrega.
Lo que tiene que decir el contrato
- Quiénes sois y qué se vende, con categorías o referencias.
- El precio, fijo o variable, y si es variable, en función de factores objetivos, verificables y no manipulables por ninguno de los operadores.
- Condiciones de pago, de entrega y de puesta a disposición.
- Duración, causas de extinción y penalizaciones, que han de ser proporcionadas y equilibradas para las dos partes.
- Cómo se resuelven los conflictos: arbitraje o tribunales, dicho en el contrato.
- Las excepciones por fuerza mayor. En una cosecha por recoger, esta cláusula no es de relleno.
El precio no puede bajar del coste
Ésta es la parte que más ha cambiado. El precio que perciba un productor primario o una agrupación de productores debe ser superior al coste efectivo de producción, que incluye semillas y planta, fertilizantes, fitosanitarios, combustible y energía, maquinaria, reparaciones, riego, amortizaciones, intereses, trabajos contratados y la mano de obra, también la del propio agricultor y la de su familia.
Las cláusulas que incumplen esto son nulas, y el productor puede reclamar daños y perjuicios en vía judicial, con independencia de las sanciones administrativas. Para poder sostenerlo hace falta una cosa práctica: tener tus costes calculados y anotados por campaña, no de memoria.
El riesgo de vender lo que aún no existe
Cerrar precio en enero te quita la incertidumbre y te quita también la subida. Y si la campaña se hiela o se apedrea, tienes un compromiso de entrega que hay que mirar junto al seguro agrario y a la cláusula de fuerza mayor. Antes de firmar, comprueba quién asume las mermas de calidad, cómo se pesa, dónde se entrega y con qué plazo te pagan.
Esto es información general, no asesoramiento fiscal ni jurídico. Los tipos y las bonificaciones cambian, y hay requisitos que dependen de tu caso. Antes de firmar nada, confírmalo con tu gestor o en la Agencia Tributaria de Castilla-La Mancha.
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